El reto de la "presencia dividida": Crianza en distintas etapas.
- Las Hojas de mi Árbol
- 10 ene
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Tener hijos de 10 y 7 años y una bebé de 2 meses es vivir en dos zonas horarias emocionales diferentes. Por un lado, la calma y la dependencia absoluta del recién nacido; por el otro, la necesidad de aventura, competencia y validación de la pre-adolescencia y la niñez media.
El mayor miedo de un hermano mayor no es que llegue un bebé, es perder a su mamá en el proceso.
Jugar al fútbol con ellos mientras la bebé nos acompaña desde la carriola envía tres mensajes cruciales:
Inclusión: La bebé se integra a nuestra dinámica, no nosotros a su silencio.
Prioridad: "Sigo teniendo tiempo para jugar a lo que a ti te gusta".
Ejemplo: Les enseño que la maternidad (y la vida) es equilibrio.
Es agotador, sí. Pero ver sus caras cuando meten un gol y saben que mamá lo vio —y no estaba solo mirando el celular o a la bebé— vale cada segundo de energía invertida.



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